Aun que cada vez es menos frecuente, algunos servicios de hosting aún establecen límites de transferencia -consumo de ancho de banda- que eventualmente pueden dejar nuestro sitio web fuera de servicio. Además de esto, también es necesario cuidar el rendimiento del servidor y optimizar nuestros sitios para que carguen rápidamente, algo que los usuarios que nos visitan sabrán agradecer.

Un sitio que carga lentamente es percibido de inmediato, y las posibilidades de que un usuario molesto por esta situación vuelva a visitarnos se reducen considerablemente. Por fortuna, hay una serie de medidas muy simples que podemos tomar para mantener bajo control estas situaciones.

Optimizar las imágenes

Las imágenes en los sitios web suelen ser la principal razón por la que estos tardan en cargar. Existe algunas herramientas que nos permiten optimizar las imágenes de manera que podamos reducir su peso sin perder demasiada calidad.

Por ejemplo, Photoshop tiene una opción específica para esto y la puedes encontrar haciendo clic en “Archivo” y luego en “Guardar para la web y dispositivos”. Esta opción nos permitirá escoger el formato y la calidad con la que deseamos guardar la imagen; encontrar una buena relación peso/calidad no resulta muy difícil y los resultados hacen que valga la pena el par de clics adicionales.

Una alternativa a Photoshop, es Smush.it, una herramienta que nos permite comprimir y optimizar imágenes removiendo de éstas bytes de información innecesarios sin afectar su calidad. Más allá de este para de opciones, reducir el tamaño de las imágenes manualmente puede ser un buena solución para casos puntuales.

CSS en lugar de imágenes

Generar bordes redondeados, sombreados y fondos degradados, son algunos ejemplos de cosas que solían hacerse empleando imágenes, pero en la actualidad es posible conseguir los mismos resultados con unas simples lineas de código CSS, ahorrándote algunos KB al final del proceso.

Para ayudarte con esto puedes emplear algunas de las herramientas para generar código CSS que presentamos días atrás en otro de nuestros artículos.

Comprimir ficheros JavaScript y CSS

Minify es una útil y poderosa herramienta que nos ayudará a reducir el peso de los ficheros CSS y JavaScript que integran nuestro sitio web, eliminando espacios en blanco y comentarios innecesarios, para luego comprimir todo mediante gzip.

Este procedimiento no solo reduce el peso de los ficheros, sino que además reduce el número de llamadas que hace el cliente al servidor para solicitar los archivos. Sin duda una herramienta indispensable, a la que además recomiendo que dediques algunos minutos de aprendizaje para aprovechar al máximo sus beneficios.

Utilizar servicios de almacenamiento alternativos

Si en tu sitio web ofreces descarga de archivos muy pesados, deberías considerar almacenarlos en lugares distintos a tu propio servidor, ya que cada descarga afectara el limite de ancho de banda establecido por tu servicio de hosting.

Los sitios más grandes y de mayor tráfico utilizan Redes de Distribución de Contenido o CDN -por Content Delivery Network- para, precisamente, garantizar y asegurar la distribución de contenido. Esta opción puede resultar costosa, pero existen alternativas gratuitas que podemos considerar, sobre todo si se trata de un pequeño sitio o un blog personal.

Usar Dropbox como fuente de los archivos CSS, JavaScript e imágenes de nuestro sitio puede ser una forma de improvisar una CDN, pero no es recomendable para sitios grandes o con mucho tráfico, ya que Dropbox tiene un límite de 10 GB de transferencia diaria. También existe una infinita cantidad de servicios para hospedar y compartir archivos de gran tamaño de forma gratuita.

Uso de .htaccess

Gracias a los ficheros .htaccess, en los servidores Apache es posible establecer configuraciones para prevenir el hotlinking, así como también implementar un método para almacenar en cache los archivos que no se actualizan de manera regular.

Los códigos necesarios para implementar estas configuraciones los puedes encontrar en un post que publicamos recientemente, junto a otro grupo de útiles códigos .htacces

Para finalizar, es recomendable medir la velocidad de carga de los sitios web antes y después de realizar los cambios, para así poder establecer comparaciones y decidir si es necesario efectuar nuevos ajustes e identificar otros posibles problemas.